miércoles, 7 de marzo de 2012

Las referencias a la figura humana

No abundan las representaciones humanas. Se representan desnudas y con alteraciones intencionadas en cabeza y rostro: carecen de rasgos de identificación concreta (ojos, boca u orejas) o los tienen muy exagerados (en cuanto al perfil fronto-nasal o a la boca). Suelen estar de pie, a veces con los brazos adelantados y el sexo muy marcado.
En arte rupestre destacan los antropoformos grabados de Hornos de la Peña, Altamira, Peña de Candamo y Los Casares; a esa misma referencia se han solido adscribir, con muchas dudas, otras figuras no muy definidas de Altxerri, Llonín, Siega Verde o Foz Côa.
Algunos rostros de frente, tres en Altamira y dos en Castillo, con aspecto de animales y humano se han interpretado  como máscaras: se consiguieron añadiendo trazos en negro alusivos a ojos, boca o nariz a bultos naturales de la roca que sugieren la forma general de una cabeza. En la cueva cántabra de La Hoz hay cuatro cabezas antropomórficas de gran tamaño, 60 - 200 cm de alto, como máscaras frontales, una de ellas, o siluetas de cabeza puntiaguda: aprovechan formaciones de la roca (formato, saltados y rebordes estalagmíticos) completando con grabado los perfiles y algunos detalles de los rostros.
Se han conservado, también, siluetas de manos reales, por lo común en negativo (su planta destaca en medio de una mancha de color soplado en torno) y excepcionalmente en positivo (las que, impregnadas de pintura roja o negra, se aplicaron sobre la roca). Unas  se agrupaan en santuarios casi exclusivos de manos, como los de Maltravieso, Santián y Fuente de Salín; bastantes otras siluetas de manos están en paneles donde hay figuras, animales y signos.
En arte mueble solo la parte superior de una figura grabada sobre un hueso del Magdaleniense final de Torre puede ser referida a lo humano, siendo dudosos los antropoformos advertidos en piezas de Morín, Tito Busillo, Las Caldas y Parpalló. Un canto rodado de Entrefoces sugiere la representación de una cabeza humana.

viernes, 17 de febrero de 2012

Temas y combinaciones

Entre las representaciones de apariencia realista son mayoritarias las figuras de animales (sobre todo ungulados) y muy escasas las referencias a lo humano (como varios antropomorfos o las siluetas de manos, como es el caso de Cueva de Maltravieso, Cáceres): se asocian a un repertorio vario y frecuente de signos, unos sencillos y otros de gran complejidad formal.
     
      Las figuras de animales:
      Sobre una muestras de un millar de representaciones grabadas o pintadas en el interior de las cuevas peninsulares, más de la mitad de las figuras son de grandes bovinos (bisontes y uros, que representan el 33%del efectivo) y de caballos (24%); las de ciervos y ciervas suponen el 27%, y las cabras montesas el 9,5%. El resto se distribuye en un listado muy amplio de especies animales.
      Pasan de 250 las figuras de ciervos y ciervas (como las más cuidadosamente definidas de Covalanas, Pasiega, Las Chimeneas, Altamira, Castillo o Doña Trinidad), de 200 las de caballos (en Ekain y en Tito Bustillo se encuentran los muy precisamente referidos con detalle del pelaje en crines y flancos, con cebraduras en las patas, etc.) y de 190 los bisontes (de Pasiega, Castillo, Covaciella, Santimamiñe o Altxerri, destacando los <<polícromos>> de Altamira). Son cerca de 120 los uros (con ejemplos excelentes en La Clotilde, La Loja, Castillo, Altamira, Tito Bustillo, El Rincón, Arenaza, La Pileta y otros sitios de la provincia mediterránea) y de 90 las cabras montesas (así en El Bosque, Llonín, Morrón o La Pileta). Los grabados de aire libre de Siega Verde y Foz Côa ofrecen una iconografía muy abundante de caballos, uros y ciervos, mediana de cabras y escasísima de otros animales (de interpretación discutible, en su mayoría).